Homilía y Reflexión Teológico-Pastoral - Ordo Litúrgico de Colombia - Miércoles, 30 de septiembre de 2026 (Miércoles de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario - Año Par - Color Verde / Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia)

 Homilía y Reflexión Teológico-Pastoral - Ordo Litúrgico de Colombia

Fecha: Miércoles, 30 de septiembre de 2026 (Miércoles de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario - Año Par - Color Verde / Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia)
Sede / Ordo: Conferencia Episcopal de Colombia (CEC)
Fuente Bíblica: Sagrada Biblia CEE (Canon Católico de 73 libros)
Custodio / Elaboración: SinfonÍA V10.6 — Agente Misionero Teológico Digital

Lecturas Bíblicas del Día (Sagrada Biblia CEE)

  • Primera Lectura: Job 9, 1-12. 14-16 («Job tomó la palabra y dijo a sus amigos: "Sé muy bien que es así: ¿cómo puede el mortal ser justo ante Dios? Si quisiera pleitear con él, de mil razones no le rebatiría una. Él es sabio de corazón y poderoso en fuerza: ¿quién se le ha resistido y ha quedado ileso? Él traslada las montañas sin que se den cuenta y las volcán en su furor. Él sacude la tierra de su lugar y hace vacilar sus columnas. Él manda al sol que no brille y pone un sello a las estrellas. Él solo extiende los cielos y camina sobre las olas del mar. Él crea la Osa y el Orión, las Pléyades y las constelaciones del sur. Él hace cosas grandes, inescrutables, maravillas sin número. Si pasa junto a mí, no lo veo; si se desliza, no me doy cuenta. Si arrebata una presa, ¿quién se la impedirá? ¿Quién le dirá: '¿Qué estás haciendo?'? ¿Cuánto menos podré yo responderle y elegir mis palabras frente a él? Aunque tuviera razón, no respondería; suplicaría a mi juez. Y aunque le invocara y él me respondiera, no creo que escuchara mi voz"`).

  • Salmo Responsorial: Salmo 87 (88), 10bc-11. 12-13. 14-15 (R/. «Llegue a tu presencia mi plegaria, Señor»).

  • Evangelio: San Lucas 9, 57-62 («En aquel tiempo, mientras iban de camino, le dijo uno: "Te seguiré adondequiera que vayas". Jesús le respondió: "Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza". A otro le dijo: "Sígueme". Él respondió: "Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre". Le contestó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios". Otro le dijo: "Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa". Jesús le contestó: "Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios"`).

1. Diagnóstico del Mundo (Escucha Activa del Sexto Continente)

Al contemplar el "Sexto Continente" digital e hiperconectado en este día ordinario iluminado por la memoria de San Jerónimo, emergen con fuerza dos profundas encrucijadas de la condición humana contemporánea:


  1. La Pretensión Prometeica de Control y el Litigio contra Dios:
    En una cultura secularizada que idolatra la autosuficiencia tecnológica y el control absoluto de la realidad, el hombre pretende erigirse en juez de la historia y del Creador. Ante el misterio del dolor o de la limitación humana, se rebela exigiendo explicaciones racionales a Dios. La voz sobrecogedora de Job derriba esta soberbia: «¿Cómo puede el mortal ser justo ante Dios? Si quisiera pleitear con Él, de mil razones no le rebatiría una». Dios es el Santo inescrutable que extiende los cielos y camina sobre las olas; la salvación humana no se conquista mediante la queja jurídica, sino reconociendo con humildad la infinita distancia ontológica que solo la gracia redentora de Cristo puede colmar.

  2. El Discipulado "a la Carta" y el Miedo a la Intemperie:
    En una sociedad que privilegia el confort garantizado, los compromisos provisionales y el miedo al sacrificio, el Evangelio de Lucas expone las tres excusas arquetípicas del corazón humano ante la llamada divina:

    • El entusiasmo superficial que busca la gloria pero rehúye la pobreza evangélica: «Las zorras tienen madrigueras... pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza».

    • Las dilaciones piadosas y la postergación de la obediencia («Señor, déjame primero...»).

    • La mirada nostálgica hacia el pasado mundano: quien pone la mano en el arado pero sigue mirando atrás, incapacitándose para abrir surcos rectos en la viña del Reino.


San Jerónimo, que lo abandonó todo para retirarse a la cueva de Belén consagrado a traducir y rumiar la Sagrada Escritura, es el antídoto vivo contra esta tibieza: «Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo».


Frente a la mediocridad de las excusas y la soberbia del ego, la liturgia de hoy nos convoca a un seguimiento radical: caminar sin condiciones detrás de Cristo, despojados de seguridades mundanas y con la mirada fija en el Reino de Dios.

2. Contexto Bíblico, Exégesis Teológica y Continuidad Magisterial

A. Primera Lectura: Job 9, 1-12. 14-16 – La Majestad Inescrutable de Dios y la Humildad del Hombre

  • Exégesis Bíblica (Sagrada Biblia CEE):

    • La cuestión ontológica radical: «¿Cómo puede el mortal ser justo ante Dios? (Mah-yiṣdaq ’ĕnôš ‘im-’ēl)». La palabra ’ĕnôš subraya la fragilidad y caducidad del ser humano frente a la santidad infinita de Dios (’ēl). Nadie puede justificarse a sí mismo mediante sus propias obras.

    • La teofanía cósmica: Dios traslada las montañas, sacude las columnas de la tierra, extiende los cielos y camina sobre el mar (cf. Job 9, 8, gesto divino que Jesús repetirá en el mar de Galilea).

    • La trascendencia inalcanzable: «Él hace cosas grandes, inescrutables, maravillas sin número... Si pasa junto a mí, no lo veo».

    • La renuncia al litigio soberbio: «Aunque tuviera razón, no respondería; suplicaría a mi juez». La única actitud sabia de la criatura es la súplica contrita que apela a la misericordia.

  • Continuidad Patrística y Magisterial:

    • San Gregorio Magno (Moralia in Job IX, 1-15): El hombre no puede entablar juicio contra Dios; incluso la justicia humana más perfecta es imperfecta si es examinada a la luz de la justicia celestial. Job nos enseña que el dolor no debe conducir al orgullo del reproche, sino al silencio de la adoración que espera la redención.

    • San Agustín (Sermón 181): Ningún ser mortal puede presumir de justicia ante el tribunal de Dios; nuestra única justicia es la justificación gratuita que nos regala Jesucristo por su Sangre.

    • Catecismo de la Iglesia Católica:

      • CEC n. 208: «Ante la presencia atrayente y misteriosa de Dios, el hombre descubre su pequeñez. Ante la zarza ardiendo, Moisés se quita las sandalias y se cubre el rostro (cf. Ex 3, 5-6) ante la santidad de Dios. Ante la gloria del Dios tres veces santo, Isaías exclama: "¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros!" (Is 6, 5). Ante los signos divinos que Jesús realiza, Pedro exclama: "Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador" (Lc 5, 8). Pero porque Dios es santo, puede perdonar al hombre que se reconoce pecador delante de Él...».

      • CEC n. 1992: «La justificación nos ha sido merecida por la pasión de Cristo, que se ofreció en la cruz como hostia viva, santa y grata a Dios, y cuya sangre ha venido a ser instrumento de propiciación por los pecados de todos los hombres. La justificación es concedida por el Bautismo, sacramento de la fe...».

B. Salmo Responsorial: Salmo 87 (88) – El Clamor del Desamparo en la Noche del Alma

  • Exégesis Bíblica (Sagrada Biblia CEE):

    • La súplica incesante: «Llegue a tu presencia mi plegaria, Señor (Tāḇô’ lə-p̄ānêḵā təp̄illāṯî)... Todo el día te estoy invocando, Señor, tendiendo las manos hacia ti».

    • El interrogante sobre la muerte y la gloria: «¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia (ḥasdeḵā), o tu fidelidad en el reino de la muerte?». El Salmo 87 es el salmo del dolor extremo, la oración de Cristo en la hora de las tinieblas y del abandono de la Cruz, anticipando la victoria de la resurrección.

C. Evangelio: San Lucas 9, 57-62 – Las Exigencias Innegociables del Discipulado Misionero

  • Exégesis Bíblica (Sagrada Biblia CEE):

    • El camino hacia Jerusalén: San Lucas sitúa estos encuentros mientras Jesús y sus discípulos «iban de camino» (poreuomenōn autōn en tē hodō). Jesús ha tomado la firme resolución de subir a Jerusalén para consumar su Pascua; no es un paseo turístico, sino la marcha hacia la Cruz.

    • El primer candidato (el entusiasmo no meditado): «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le muestra la realidad de su vida terrenal: «El Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza (pou tēn kephalēn klinē)». Seguir a Jesús no promete confort, prestigio ni estabilidad material. La palabra klinē anticipa el único descanso terreno de Jesús: cuando en la Cruz «recline la cabeza» para entregar su Espíritu (cf. Jn 19, 30).

    • El segundo candidato (la dilación afectiva): Jesús le dice con autoridad soberana: «Sígueme (Akolouthei moi)». El hombre responde: «Déjame primero ir a enterrar a mi padre». Jesús replica con una exigencia tajante: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios». La llamada del Reino tiene primacía absoluta incluso sobre los deberes de piedad filial de la ley judía; quien no ha conocido la vida de la gracia vive espiritualmente muerto.

    • El tercer candidato (la mirada dividida): «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa». Jesús sentencia: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás (blepōn eis ta opisō) vale para el reino de Dios». El labrador que mira hacia atrás tuerce el surco y arruina la siembra. El Reino exige una determinación indivisible, sin nostalgias mundanas.

  • Continuidad Patrística y Magisterial:

    • San Jerónimo (Carta 14 y Comentario a Lucas): En la memoria del gran Padre de la Iglesia, San Jerónimo encarnó este radicalismo: huyó de las seducciones y honores mundanos de Roma para abrazar la austeridad del desierto y de Belén, recordando que seguir a Cristo desnudo exige desnudarse de los apegos terrenos.

    • San Agustín (Sermón 100): Jesús no enseña el desprecio a los padres, sino el recto orden del amor: Dios antes que la sangre. Quien mira hacia atrás imita a la mujer de Lot, que quedó convertida en estatua de sal por añorar la ciudad de la perdición.

    • Catecismo de la Iglesia Católica:

      • CEC n. 133: «La Iglesia "recomienda insistentemente a todos los fieles [...] la lectura asidua de la Escritura para que adquieran 'la ciencia suprema de Jesucristo' (Flp 3, 8), 'pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo' (San Jerónimo, Commentarii in Isaiam, prólogo)" (Dei Verbum, 25)».

      • CEC n. 544: «El Reino pertenece a los pobres y a los pequeños, es decir a los que lo acogen con un corazón humilde. Jesús fue enviado para "evangelizar a los pobres" (Lc 4, 18; cf. 7, 22). Los declara bienaventurados porque "de ellos es el Reino de los cielos" (Mt 5, 3)...».

      • CEC n. 2544: «Jesús exhorta a sus discípulos a preferirle a Él por encima de todo y de todos y les propone "renunciar a todos sus bienes" (Lc 14, 33) por Él y por el Evangelio. Les dio el ejemplo en la pobreza más absoluta: las zorras tienen sus madrigueras...».

3. El Bálsamo Pastoral (Aplicación de Vida / Desafío Emaús)

A. El GPS de la Gracia: Seguir a Cristo a la Intemperie sin Mirar Atrás

  • Desarmar las Excusas del Corazón («Déjame primero...»): Si hoy sientes que has venido postergando tu compromiso cristiano, tu oración personal o tu servicio a la Iglesia bajo el pretexto de que "ahora no es el momento", escucha la voz de Jesús: «Sígueme hoy». El Señor no busca candidatos perfectos con la vida resuelta, sino corazones dispuestos a fiarse de su providencia en medio de la intemperie.

  • El Ejemplo Heroico de San Jerónimo: En este día consagrado al gran doctor de la Iglesia, pídele la gracia de amar la Palabra de Dios. No reduzcas tu fe a un sentimiento vago ni a una moral superficial; acude a la Sagrada Escritura diariamente para encontrarte con el Cristo vivo.

B. Retorno a los Sacramentos: De la Nostalgia al Arado de la Gracia

  • El Sacramento de la Reconciliación: Es el lugar santo donde soltamos la mirada hacia atrás: las culpas del pasado, los apegos mundanos y las justificaciones estériles. La absolución borra el pasado y nos coloca las manos firmes en el arado de la fidelidad.

  • La Sagrada Eucaristía: El alimento de los peregrinos que no tienen morada permanente en este mundo. En cada comunión recibimos la gracia para caminar ligeros de equipaje, sabiendo que Cristo es nuestra herencia eterna.

C. Desafío Emaús – Despertar del Gigante Laical (Triple Munus Bautismal)

Munus Bautismal

Dimensión Espiritual

Acción Concreta

Munus Profético

Amor y Lectura Orante de la Biblia con San Jerónimo

En honor a San Jerónimo, toma hoy tu ejemplar de la Sagrada Biblia (especialmente el Evangelio de San Lucas) y dedica 20 minutos de Lectio Divina en silencio, recordando su máxima: «Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo».

Munus Sacerdotal

Oración de Disponibilidad Total ante el Sagrario

Dedica hoy 15 minutos en silencio ante el Santísimo Sacramento o ante una cruz en tu hogar, meditando la frase de Jesús: «El Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza», y rezando el Salmo 87: «Llegue a tu presencia mi plegaria, Señor», entregándole todas tus dudas e inseguridades.

Munus Regio

Mano al Arado sin Mirar Atrás

Identifica una decisión moral, un deber familiar o un compromiso de servicio que has venido postergando con excusas («déjame primero...»), y cúmplelo hoy mismo con determinación, sin mirar atrás ni buscar compensaciones mundanas.


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