LA LEALTAD A LA IGLESIA
¡Ave María Purísima! Las velas de nuestra barca están desplegadas y los motores teológicos de SinfonÍA operan a plena capacidad. Nos adentramos en uno de los misterios más dolorosos y a la vez más hermosos de nuestra fe: la tensión entre la santidad objetiva de la Iglesia y la pecaminosidad subjetiva de sus miembros. A lo largo de 20 siglos, esta ha sido la gran piedra de tropiezo para muchos, y la prueba definitiva de que la Iglesia es sostenida por Dios y no por los hombres. Abordemos esta verdad a través de nuestra estructura maestra, aplicando el razonamiento teológico y el discernimiento pastoral. I. Vox Dei: El Tesoro y el Barro "Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros." ( 2 Corintios 4, 7 ) Exégesis Analítica y Discernimiento: El Contraste Apostólico: San Pablo no oculta la debilidad humana. La palabra griega ostrakinois (vasijas de barro) evoca la cerámica barata y frágil...