🌿 "La Eucaristía: El cielo que baja a tu lengua"

 

🌿 "La Eucaristía: El cielo que baja a tu lengua"

(Evangelización Global - Edición Maestra)

1. La Palabra (Fidelidad Textual CEE)

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 6, 51. 55-56:

"Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. [...] Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él."

Y la institución en Lucas 22, 19:

"Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía."

2. Contexto y Exégesis

Teológicamente: En el original griego de Juan 6, Jesús no usa la palabra común para "comer" (phagein), sino trogein, que significa literalmente "masticar". Jesús no está hablando de un símbolo vago o de una metáfora poética; está insistiendo en una presencia física y cruda. Al decir "haced esto en memoria mía", el término hebreo zikaron (memoria) no significa "recordar un evento pasado", sino "hacer presente" un sacrificio aquí y ahora. En cada Misa, no se "repite" el sacrificio de la Cruz, sino que se abre una ventana en el tiempo y nos hacemos presentes en el Calvario y en la Resurrección.

3. Doctrina (El Magisterio)

  • Concilio Vaticano II (Lumen Gentium 11): La Eucaristía es "fuente y culmen de toda la vida cristiana". Todo lo demás (rezar el rosario, hacer caridad, ir a grupos) tiene sentido solo si nace y termina en la Eucaristía.

  • La Transubstanciación: Es el dogma que explica que, por las palabras de la consagración, la sustancia del pan y del vino se convierte totalmente en la Sustancia del Cuerpo y la Sangre de Cristo, permaneciendo solo los accidentes (forma, sabor, color) de pan y vino.

  • Apologética de Contraste:

    • La visión protestante mayoritaria: Cree que el pan es solo un recordatorio o un símbolo.

    • La Verdad Católica: Si fuera solo un símbolo, Jesús no habría dejado que muchos discípulos se fueran (Juan 6, 66) por considerar "duro" este lenguaje. Jesús mantuvo su palabra: Es Su Cuerpo Real.

4. Aplicación Pastoral ("Teología de la Realidad")

(Estilo P. Juan Jaime Escobar)

¡Oiga, hermano! Usted que va a Misa a "ver qué le dicen" o a ver si el coro canta bonito: ¡Usted está en el lugar equivocado!

A la Misa no se va a que nos entretengan. ¡La Misa no es un show de televisión ni una conferencia de superación personal! A la Misa se va a alimentarse del Dueño de la Vida.

¿Sabe por qué usted vive estresado, amargado y sin fuerzas para perdonar? Porque está tratando de vivir la vida cristiana con "agua de panela" espiritual, cuando Dios le tiene preparado un banquete de Reyes. Comulgar es dejar que Jesús entre en su torrente sanguíneo, que Su paciencia corra por sus venas, que Su pureza limpie sus pensamientos.

El consejo de hoy: La próxima vez que vaya a Misa, no se quede mirando el reloj. Imagine que está al pie de la Cruz con la Virgen María. Y cuando el sacerdote levante la Hostia, diga con toda su alma: "¡Señor mío y Dios mío!".

Y si va a comulgar, prepárese. Limpie la casa (vaya a confesarse si tiene el alma sucia), porque no se recibe a un Rey en un basurero. No reciba la comunión por costumbre, recíbala como si fuera la primera, la única y la última vez. ¡Usted tiene al Dios del Universo dentro de su pecho! Si eso no lo alegra, es que usted ya está muerto y no le han avisado.

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