🌿 "El Pecado: No es un delito, es una herida"
🌿 "El Pecado: No es un delito, es una herida"
(Evangelización Global - Edición Maestra)
1. La Palabra (Fidelidad Textual CEE)
Lectura de la Carta a los Romanos 3, 23-24:
"Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención realizada en Cristo Jesús."
Y la definición de 1 Juan 3, 4:
"Todo el que comete pecado comete también iniquidad, pues el pecado es la iniquidad."
2. Contexto y Exégesis
Teológicamente: San Pablo usa una palabra griega muy precisa para el pecado: hamartia. En su origen, este término venía de la arquitectura o la arquería y significaba "errar el blanco". Pecar no es simplemente "romper una regla" de un libro antiguo. Pecar es lanzar la flecha de tu vida y que no llegue al centro, que es el Amor (Dios). Cuando Pablo dice que estamos "privados de la gloria", se refiere a que el pecado nos ha desconectado de nuestra fuente de energía original. Somos como un teléfono inteligente de última generación que se quedó sin batería: el aparato es hermoso, pero no sirve para aquello para lo que fue creado.
3. Doctrina (El Magisterio)
Catecismo (CIC 1849): "El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo... es una 'palabra, acto o deseo contrarios a la ley eterna'".
San Agustín: Definía el pecado como curvatus in se (encorvado sobre sí mismo). El pecador no es un "rebelde con causa", es alguien que se ha cerrado tanto en su propio ego que ya no puede ver al otro ni a Dios.
Apologética de Contraste: * El Mundo: Te dice que el pecado no existe, que todo es "relativo" y que si te hace sentir bien, está bien. Esto es peligroso porque si no hay diagnóstico, no hay cura.
El Legalismo: Te dice que el pecado es una mancha que te hace asqueroso ante Dios.
La Iglesia: Te dice que el pecado es una enfermedad que Cristo, el Médico, viene a sanar. Dios no odia al pecador, odia el pecado porque sabe que eso está destruyendo a su hijo.
4. Aplicación Pastoral ("Teología de la Realidad")
(Estilo P. Juan Jaime Escobar)
¡Hijo, aterriza! Vamos a hablar del pecado sin cara de funeral.
A la gente le da miedo la palabra "pecado" porque creen que Dios es un policía con un bolígrafo rojo esperando que metas la pata para ponerte una multa. ¡Nada de eso!
El pecado es, sencillamente, hacerse daño a uno mismo. Cuando Dios te dice: "No mientas", no es porque Él necesite que seas honesto para su currículum; es porque sabe que la mentira te va a enredar la vida y te va a quitar la paz. Cuando te dice: "No odies", es porque el odio es un ácido que corroe el recipiente que lo contiene (tú), no al que se lo lanzas.
Pecar es como si tú compraras un carro último modelo y, en lugar de ponerle gasolina, le pusieras jugo de naranja porque "te gusta más el olor". El carro se va a fundir. Dios, que es el fabricante, te dio un manual de instrucciones (los Mandamientos) para que el carro de tu vida no se funda.
El consejo de hoy: No mires tus fallas como una lista de delitos que te alejan de Dios. Míralas como heridas que necesitan venda. No le digas a Dios: "Señor, perdóname porque soy un criminal". Dile: "Señor, perdóname porque volví a meter los dedos en el enchufe y me volví a quemar. Sáname, que yo solo no puedo".
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